Pedir certezas alrededor del universo de la Flower Power -incluso hoy, en el día su primer ensayo de cara a un nuevo y fugaz regreso-, sigue siendo un plan imposible. Después de la disolución del grupo hace tan sólo dos años y después de ocho de recorrer escenarios, veredas y rutas, casi la totalidad de sus integrantes se diseminaron por diferentes puntos del continente, en un plan nómade que sigue reproduciendo la lógica callejera de este grupo sin estructuras ni forma definida. Por eso hoy, a pocas horas de una seguidilla de shows que darán por diferentes bares de la ciudad durante todo el mes de abril, hablar de nombres es entrar en terreno difuso. “Nosotros armamos una base y el resto después se ve, sube quien sube”, dice con voz grave el cantante y guitarrista Toby Villa, que durante los últimos dos años atravesó dos veces la ruta de Ushuaia a La Quiaca a bordo de un plan solista tocando tango y folklore con su bandoneón. “Lo bueno es que nos reencontramos, y que vienen los pibes que hace mucho que no veo”.

Pese a las distancias y el paso del tiempo, el concepto de la Flower ya resulta un plan indestructible, un punto de encuentro y comunión artística que no necesita de mayores formalismos o razones. “La Plata nos coincide porque todos tenemos nuestra familia acá”, dice Toby. “La última vez que tocamos juntos fue en septiembre pasado, y vino Mr. Blues, que ya no está más. Qué bueno que cuando nos encontramos la última vez estaba. Capaz que no estoy yo mañana, y ojalá se sigan encontrando”.

¿Qué es la Flower si la tuvieras que describir?

Es un… Bah, no tiene explicación. Cada uno le pone el concepto que quiera. Yo creo que nosotros tiramos una energía, una onda, y después la pueden definir los otros. Yo digo que es una energía de arte, porque hay de todo, ya lo han visto. Yo no sé lo que va a pasar ahora, y esa es la gracia nuestra. Encontrarnos y ver qué sucede con esto que nos mantuvo un montón de tiempo juntos. Pero me alegra andar por La Plata, hacía mucho que no andaba… Aunque te seca un poco la cabeza también.

¿Hay alguien indispensable acá?

No, porque la pelota ya está planteada. Nosotros no inventamos esto, el nombre te lo dice. En un momento quedó ese nombre, seguramente porque andábamos en esa: enchufábamos y tocábamos temas de media hora y tocaban 20 mil músicos. Está bueno hacer eso para seguir encontrándonos entre todos, y hasta capaz aparecen nuevos personajes, porque esto es así. La música no se mancha.

Cuando se murió Mr. Blues vos estabas fuera, ¿cómo te pegó eso?

Tenemos otros amigos que se han ido, como Damián, nuestro amigo y sonidista. Falleció en enero después de luchar contra una leucemia; no tenía ni treinta años el pendejo. El viejo se fue, vivió una vida re copada y la re disfrutó al final, andaba por los bares como a él le gustaba. Pero Damián era un pendejo, ¿entendés? Y era uno más de nosotros.

¿Cuál sentís que sea el germen directo de la Flower?

Todo ese movimiento de arte, de zapadas, de artistas en comunidad. Un poco a eso lo aprendimos de Pinchevsky, que era parte de la Cofradía de La Plata. Hay una conexión grande con la ciudad. Y mal o bien conocimos allá en La Boca a tipos como Medina, Moris, Pajarito Zaguri; con esa gente tuvimos un montón de zapadas y charlas, pero tomando café a las 4 de la tarde, porque ya están en otra. Y de ellos se aprende. Eso ya está, es un movimiento cíclico, que va y viene, pero siempre está. Por eso nosotros estamos muy contentos de encontrarnos para tocar de nuevo. Nos cagamos de la risa diciendo: “qué buena onda que no lo forcemos…”.

*La Flower Power toca el próximo sábado 18 de abril en Bar Pamplona (44 e/ 10 y 11). 24 hs.