Por José Welschinger

El presidente norteamericano Barack Obama informó al Congreso de los Estados Unidos que Cuba será retirada del listado de países promotores del terrorismo, lista en la que se encuentra desde 1982. A 33 años de la inclusión de la isla en la SSOT (Estados Patrocinadores del Terrorismo, según las siglas en ingles), durante el gobierno de Ronald Reagan, la Casa Blanca dirigió al Congreso las certificaciones y el informe correspondiente para que la república caribeña sea removida de esa calificación, uno de los motivos por los que ha recibido sanciones internacionales durante las últimas tres décadas.

Obama ya había anunciado sus intenciones en el marco de la VII Cumbre de las Américas, tras reunirse con su par cubano Raúl Castro, en lo que significó la primera reunión de mandatarios entre ambos países luego de la ruptura diplomática de 1961.

Tras ese episodio histórico, el asesor de la Casa Blanca, Ben Rhodes, confirmó la decisión impulsada desde el gobierno de Washington. “El presidente de los Estados Unidos está removiendo a Cuba de la lista de Estados promotores del terrorismo, sencillamente porque Cuba no es un Estado promotor del terrorismo”, sostuvo Rhodes desde su cuenta oficial de Twitter.

A partir de ese anuncio, el Congreso norteamericano tendrá 45 días para establecer su postura respecto del tema, aunque la decisión del presidente es irrevocable.

“Hemos iniciado una relación distinta entre Estados Unidos y Cuba”, expresó el presidente norteamericano. “El fantasma de Cuba estuvo presente en todas las reuniones bilaterales y multilaterales entre Estados Unidos y América Latina. Ese fantasma a partir de hoy ya no está, en general hay una capacidad de abrir el comercio que va a ser positiva para el pueblo cubano”, sostuvo Barack Obama en la VII Cumbre de las Américas.

Sarah Stephens, directora del Centro para la Democracia en las Américas, sostuvo sobre este tema: “Sacar a Cuba de la lista elimina un gran obstáculo para las metas de política exterior y, también, una afrenta a la dignidad de la isla. Ahora será más fácil a la economía de la isla normalizar el servicio bancario en EE.UU. para las operaciones consulares de Cuba, que podrían ser reanudadas, y para los bancos y las empresas globales hacer negocios con Cuba”. Y agregó: “Esto también debería ayudar a mejorar las relaciones de Estados Unidos con el hemisferio occidental, después de la histórica VII Cumbre de las Américas, así que aplaudo la decisión del Presidente”.