Por Víctor Arancibia (desde Salta)

Salta protagonizó una de las primeras elecciones en las que la idea de una supuesta polarización fue la protagonista. En una jornada de calma, siete fórmulas a gobernador disputaron la preferencia del electorado. Salvo incidentes menores, se vivió un clima tranquilo a pesar de que el candidato Juan Carlos Romero y los medios que son de la propiedad de su familia trataron de instalar la idea de fraude informático. Ese rumor no tuvo eco en los demás partidos y frentes electorales, quienes, con mayores o menores matices, reafirmaron el sistema vigente.

El resultado marcó que la polarización fue relativa. Los resultados arrojan que, escrutado más del 90% de las mesas, la fórmula Urtubey-Isa obtuvo el 47,2% de los votos, seguida por Romero-Olmedo con un 33,5%, mientras que el tercer lugar lo disputan las fórmulas del Partido Obrero y de la UCR. La diferencia de casi quince puntos en toda la provincia implica que tal polarización fue relativa y que la distancia marca una tendencia difícil de revertir para el exgobernador de Salta. Los vaticinios de los romeristas de que las elecciones iban a ser parejas y que se definirían voto a voto no pasó. Tampoco el anhelo del Partido Obrero de ser terceros en la disputa con posibilidades de acceder a la gobernación.

El panorama político salteño y la posibilidad de trasladar esto al escenario nacional marca una tendencia. El kirchnerismo en sus diferentes vertientes compartió actos con Urtubey en los días previos y asume que este es un escenario propicio para la continuidad del modelo. La alianza, un poco a regañadientes en algunos casos, del massismo con el macrismo no llegó a mellar el poder de Urtubey en la provincia. La diferencia que aparece en los resultados de las urnas establece que el kirchnerismo tiene un nivel de respaldo mayor de lo que dicen los medios concentrados. La presencia de Anibal Fernánadez, Florencio Randazo, Daniel Scioli, Sergio Uribarri, entre otros, marca la importancia que se le da a este resultado electoral.

La oposición quedó con muy pocas posibilidades de revertir la tendencia que funcionó como una encuesta, como lo definió el mismo gobernador al mediodía cuando emitió su voto. Lo que está en juego es “si seguimos avanzando o volvemos al pasado”, dijo el candidato oficial que está a un paso de la re-reelección. Queda el análisis fino en el interior de cada frente y cada partido para ver la conformación de las cámaras y de las intendencias. El trabajo interno será fundamental para profundizar el triunfo y consolidar las fuerzas.

Lo que queda claro, en clave de lectura nacional, es que el Kirchnerismo y sus aliados siguen manteniendo una potencia importante en la conformación del mapa político argentino.

 

Algunos datos curiosos

Los números en la provincia fueron llamativos. Más de 937.000 votantes, 7 fórmulas a gobernador. En la capital de la provincia hubo 27 listas para 9 bancas de diputado, 11 listas para intendente y 57 listas en el rubro de concejales. Hubo municipios pequeños en los que se presentaron 14 listas a intendentes y 25 a concejales, como Campo Santo, una localidad de poco más de 5.000 habitantes.

Una de las novedades fue la afirmación del gobernador Juan Manuel Urtubey de que no va a competir en las PASO nacionales. La decisión política de abstenerse de esa instancia electoral y consolidar el poder provincial marca que sus posibilidades para el 2019 están intactas. Parece pronto, pero en política, más que en la vida cotidiana, el tiempo vuela.