Por Héctor Bernardo

Entre el 10 y 11 de abril se desarrollará en Panamá la VII Cumbre de las Américas. Al tratarse del primero de estos encuentros en que participará Cuba, las expectativas son numerosas. La derecha norteamericana y sus socios regionales piensan poner todas sus cartas en juego.

El encuentro en Panamá estará dividido en tres partes. Por un lado, la Cumbre de Presidentes; por otro, los Foros Sociales, que también están auspiciados por la Organización de Estados Americanos (OEA); y, finalmente, la Cumbre de los Pueblos, a la que asistirán organizaciones sociales, movimientos políticos, sindicatos y representantes de los pueblos originarios de todo el continente.

Los Foros Sociales contarán con una masiva participación de fundaciones y Organizaciones no Gubernamentales (ONG) con vínculos con la Agencia Central de Inteligencia norteamericana (CIA). La presencia de algunos personajes como Guillermo Fariñas (con fuertes vínculos con el terrorista Posadas Carriles, responsable de la voladura de un avión de Cubana de Aviación que provocó 73 muertes), Lilian Tintori y Mintzy Capriles (esposas de los ex alcaldes Antonio Ledezma y Leopoldo López, detenidos por su participación en el intento de golpe contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro), y la bloguera contrarrevolucionaria Yoani Sánchez, queda opacada ante la última carta que, a modo de provocación, decidieron mostrar los sectores más reaccionarios: la participación en los foros sociales de Félix Rodríguez Mendigutia, el asesino del Che.

El contexto en el que se da este encuentro es muy particular, dado que Estados Unidos y Cuba se encuentran en una etapa de conversaciones para intentar restablecer las relaciones diplomáticas y, al mismo tiempo, se profundizan las tensiones entre la Casa Blanca y el gobierno de Nicolás Maduro luego de que el presidente norteamericano, Barack Obama, firmara un decreto en el que declara a Venezuela como una amenaza a la seguridad de Estados Unidos.

En relación con el contexto en el que se realizará este encuentro, el periodista Carlos Aznarez afirmó: “La Cumbre llega en un momento de grave tensión en el continente por la ofensiva que Estados Unidos ha decidido lanzar contra Venezuela y contra el resto de los países de la región que no se alinean con sus políticas”.

“En esta Cumbre van a chocar fuertemente dos discursos, por un lado, el de la prepotencia del imperio y, por otro, el discurso de los pueblos que con inmensa participación social van a mostrar un mosaico de la realidad y la experiencia de las naciones que han decidido enfrentar las políticas norteamericanas”, remarcó.

Es evidente que, más allá de la intensión (sincera o no) del presidente norteamericano de lograr un acercamiento con Cuba, los sectores reaccionarios de la sociedad estadounidense han decidido lanzar un manotazo de ahogado para intentar que Cuba no siga profundizando su integración regional y que, principalmente, no pueda restablecer sus vínculos con Estados Unidos. Ya lo habían anunciado personajes de la talla de la congresista Ileana Ros-Lehtinen y el senador republicano Marco Rubio, representantes de los sectores más reaccionarios y con fuertes vínculos con las mafias cubano-americanas de la Florida. Estos sectores harán todo lo posible para que los diálogos entre Estados Unidos y Cuba fracasen.

La presencia de personajes como Guillermo Fariñas, quien no ha disimulado sus vínculos con el terrorista Posadas Carriles, muestra la enorme desesperación que estos sectores tienen por agredir, no sólo a Cuba, sino a todos los países de América Latina y el Caribe que no se alineen con las políticas de Washington.

Diversas organizaciones sociales denunciaron las trabas que los organizadores les ponían para poder inscribirse a los foros sociales. Estos espacios fueron copados por ONG y fundaciones con claros vínculos con la CIA. Pero, sin dudas, una de las provocaciones más burdas se ha dado con la presencia del asesino del comandante Ernesto “Che” Guevara, el mercenario y agente de la CIA Félix Rodríguez Mendigutia.

En ese sentido, Aznarez reflexionó: “El intento de copar esos espacios por parte de estas ONG y fundaciones de derecha era algo que ya se veía venir. Por ese motivo hubo varias voces que planteaban no ir a la Cumbre. Pero, con buen tino, tanto Venezuela como Cuba plantearon que había que participar y de forma muy activa. La derecha va a seguir con sus provocaciones, pero el discurso de esos sectores ya es viejo y perimido. Ya no tiene ningún peso. La más bochornosa de todas estas provocaciones es la presencia en los foros sociales del asesino del Che, Félix Rodríguez Mendigutia”.

La desesperación que ha mostrado la derecha deja en claro que la región sigue firme por el camino de la integración y la consolidación de los procesos populares. Los países de América Latina y el Caribe deben estar atentos, dado que estas provocaciones van a seguir y, sin subestimarlos, se debe tener en claro que se trata de simples manotazos de ahogados.


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