Por Leandro Gianello

Los libros La Plata Spoon River, una antología sobre la inundación compilada por Julián Axat, Lo que el agua no encubrió, de Soledad Escobar y Gabriel Prósperi, y El agua bajó, las marcas quedan, de la Asamblea Vecinal Parque Castelli, son expresiones de las sensaciones y vivencias experimentadas por quienes los escribieron.

El periodista Gabriel Prosperi, coautor junto a Soledad Escobar, señaló que el libro documental Lo que el agua no encubrió surgió a partir del acercamiento inicial que tuvieron con varias personas afectadas y profesionales, como ingenieros y arquitectos, buscando responder el porqué del suceso.

Luego de algunos días, “me entero que el juez (Luis Federico) Arias llevaba a cabo la investigación” por los muertos del 2 de abril, señala Prosperi, agregando que fue el magistrado quien le sugirió “hablar con Soledad Escobar”.

“Ella tenía identificados a más de cincuenta que habían fallecido, un dato que ningún periodista tenía” hasta el momento en que se contactaron, dice Prosperi. En definitiva, “la intención del libro como producto fue el porqué de la existencia de mecanismos para encubrir ese desastre”, agregó el periodista.

Por su parte, la licenciada Soledad Escobar recordó que se enteró de la tragedia “cuando salió de su casa el día después” y vio a los “vecinos que parecían zombies en una ciudad destruida”, y que, al enterarse por algunos medios de la cantidad de víctimas, nunca creyó “el número de muertos que informaban” oficialmente.

A partir de eso, Escobar fue a las comisarias de las zonas afectadas para entrevistar por su cuenta a los encargados de las delegaciones y dedujo, a través de la comparación de datos, una cifra de fallecidos aproximada que nada coincidía con la publicada hasta ese entonces.

“Existió un mecanismo de encubrimiento” que se basaba en la elaboración de “certificados (de defunción) falseados”, indicó Escobar, un elemento de prueba que pudo constatar gracias a la ayuda del juez Airas y de Julián Axat, que colaboraron permitiendo el acceso a datos cruzados de las fiscalías que llevaban adelante la investigación.

Lo que el agua no encubrió es una publicación que “contribuye a la construcción de la memoria colectiva” de la ciudad durante y después de la catástrofe, siendo “el objetivo final cuestionar qué es lo que pasa con este sistema” de ocultamiento y tergiversación provincial y municipal que operó luego del 2 de abril de 2013, destacó Escobar.

A su vez, los vecinos autoconvocados de la Asamblea de Parque Castelli presentaron El agua bajó, las marcas quedan, un relato de la tragedia que aborda las causas y consecuencias del desastre, que sentó sus bases luego de la primera reunión realizada entre los habitantes del barrio, exactamente una semana después de la inundación.

“Vimos la necesidad de continuar registrando las cosas a través de un libro”, cuentan los vecinos, cuya publicación es una especie de reclamo hecho carne que sirvió como contención moral y espiritual ante tanto desastre y abandono, y con el fin de “hacer circular” las anécdotas y testimonios para “compartirlos” con quienes hayan sufrido el brutal evento climático.

Por último, el escritor y ex defensor juvenil Julián Axat presentó en el cierre de la jornada La Plata spoon river, una compilación de poemas de diversos autores que homenajean a las víctimas de la inundación a través de 76 textos.

“Es un experimento que fue escrito a medida que avanzaba el expediente” judicial y que luego evolucionó en lo que es ahora, apunta Axat, agregando que es “un homenaje a cada víctima de la inundación, una poesía por víctima”.

La compilación se presenta a través de ese género literario porque “la poesía es la forma más libre” para expresar un hecho a través de las palabras. “Es un libro de poesía, pero que tiene mucho de ética y de justicia”, concluyó Axat.

El encuentro “Ciudad marcada, comunidad organizada” realizado ayer por la tarde en el Edificio Néstor Kirchner está enmarcado en un ciclo de actividades que la Facultad de Periodismo y Comunicación Social preparó en homenaje a dos años de las inundaciones del 2 de abril de 2013.