Por Héctor Bernardo

En las recientes elecciones subnacionales llevadas a cabo en el Estado Plurinacional de Bolivia, el Movimiento al Socialismo (MAS) se consolidó como la mayor fuerza política del país. De las nueve gobernaciones que estaban en disputa, el MAS se impuso en cuatro (Pando, Oruro, Potosí y Cochabamba), en otras dos (Chuquisaca y Beni) triunfó pero no le alcanzó para evitar la segunda vuelta (que se realizará el 3 de mayo), y sólo fue derrotado en tres (La Paz, Santa Cruz y Tarija). Sin embargo, un dato que obliga al partido de Morales a la reflexión es la significativa derrota en La Paz. Allí, la candidata a la gobernación, Felipa Huanca, quedó muy lejos de su competidor.

Al analizar el triunfo en la mayoría de las gobernaciones, el presidente Morales y el vicepresidente García Linera remarcaron que “el MAS se transformó en la mayor fuerza política del país”.

En referencia a la derrota en La Paz, Morales señaló cierto carácter machista y discriminador de un sector de los votantes dado que la candidata del MAS, Felipa Huanca, es una mujer perteneciente a los pueblos originarios. El presidente boliviano aseguró: “No creí que perderíamos con semejante diferencia, no sólo por machismo sino por discriminación a una mujer indígena”.

Al contemplar de manera general el resultado de las elecciones, el analista político Jorge Kreynes señaló: “El primer dato es que se trata de un nuevo triunfo del Movimiento al Socialismo conducido por Evo Morales y García Linera. Este dato es importantísimo porque Bolivia es uno de los países más sólidos en la construcción de espacios de integración como el ALBA”.

Hace apenas cinco meses, el presidente Evo Morales fue reelecto por un amplio margen. En aquel momento se impuso en casi todas las gobernaciones, y los grados de participación en las elecciones están entre los más altos del mundo.

Pero la polémica se instaló en torno de esa derrota en la gobernación de La Paz. Tanto es así que el ministro de Gobierno, Hugo Moldiz, afirmó que la candidata a la gobernación paceña, Felipa Huanca, entró muy tarde en campaña y que Guillermo Mendoza, quien buscaba la silla edil de La Paz, fue muy “débil” a la hora de enfrentar a su rival Luis Revilla, de Sol.bo.

El presidente Morales también criticó “cierto sectarismo de los dirigente del MAS” a la hora de elegir los candidatos, y afirmó que se hará la evaluación que haya que hacer.

En igual sentido, la secretaria ejecutiva de la Confederación de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa, Juanita Ancieta, anunció que la Coordinadora Nacional por el Cambio (Conalcam) realizará un encuentro para analizar los resultados de las elecciones. “Vamos a analizar profundamente este tema”, aseguró Ancieta en referencia a la derrota.

Es en este sentido que Kreynes afirmó: “Como segundo elemento tenemos que tener en cuenta esta clara señal de un intento de contraofensiva de las derechas regionales. Este punto es digno de ser estudiado, analizado en profundidad. Sin la profundización de los procesos de cambio, y sin la profundización de las fuerzas políticas superando los fuertes liderazgos que caracterizaron estos procesos, se puede correr el riesgo de sufrir derrotas que serían golpes duros para todos estos procesos que estamos viviendo. Este no es un problema solamente de Bolivia, pasa también en Brasil con la gran imagen positiva de Lula y Dilma que cuesta ser trasladada al resto de los integran del PT (Partido de los Trabajadores), y pasa en el resto de los procesos regionales”.

Un triunfo que sigue consolidando al MAS, al presidente Evo Morales, pero que a la vez obliga a la reflexión y el análisis.