El 15 de marzo de 2011, día de la movilización de los “indignados” en la Puerta del Sol, es la fecha clave para entender el surgimiento de Podemos en España. Una fuerza ciudadana nueva con casi ningún arraigo en la historia reciente, ni experiencia política tradicional previa, pero que bajo principios de apertura nacional-popular, transversal, y la promesa de la “recuperación de la democracia secuestrada”, ha logrado concentrar la atención de millones de españoles, consiguiendo transformar la indignación en intervención política organizada y poniendo en aparente riesgo el juego de diferencias que mantienen al PP y al PSOE en la alternancia del poder desde 1982.

Tal es la creciente sorpresa que ha generado Podemos en el panorama político español, que sus referentes son blanco cotidiano de la atención de los oligopolios de la información, en el marco de una importante pérdida de legitimidad popular de los dos partidos ya tradicionales de España. “Intentan que Podemos no hable más que para defenderse, que se discuta no de lo que dice y hace Podemos, sino sobre la polémica continua”, asegura un tramo de los Principios Políticos de la nueva formación.

 

Una disputa global

 

Hace falta en primer lugar hacer hincapié en la importancia de analizar y estudiar política y académicamente a una formación nueva y dinámica como Podemos, no desde el juego filantrópico de quien infla el pecho hablando sobre la realidad de cualquier latitud del globo, sino como tarea de todos los que intentamos organizarnos para pelear por causas justas. Son el mundo y los poderes fácticos globales los que operan sobre las realidades locales más fuertemente día a día; y, por tanto, las grandes transformaciones humanas deberán pensarse de manera articulada, como ejecutores de instrumentos musicales que deberán sonar coordinadamente para transformar los ruidos en verdaderas y prolongadas músicas para nuestros oídos.

Un ejemplo de esa coordinación radica en que los referentes de Podemos utilizan la realidad latinoamericana y las rupturas parciales que logramos en muchos de nuestros países a la hegemonía neoliberal como base de la mayoría de sus análisis. Iñigo Errejón Galván, secretario político y uno de los más visibles referentes de Podemos, había asegurado ya en agosto del año pasado, en una visita que hizo a un plenario del Movimiento Evita en el Hotel Bauen de la capital federal, que el destino del proceso iniciado por ellos en España y por Syriza en Grecia estaba indefectiblemente atado a la suerte que los procesos de transformaciones latinoamericanos tuvieran, ya que en nuestras realidades inspiraban sus peleas.

“América Latina se ha convertido en el laboratorio más poderoso de elaboración y práctica de alternativas a la crisis capitalista”, “ya no son sólo los movimientos sociales los portadores de proyectos de transformación, sino cada vez son más los gobiernos dispuestos a avanzar en una dirección progresista avalada por los datos positivos derivados de las políticas sociales, los niveles de popularidad de los dirigentes de izquierdas y el papel de América Latina como referencia global del cambio”; son algunas de las frases más contundentes expresadas por el más visible referente y candidato a presidente de Podemos, Pablo Iglesias Turrión, en torno a nuestro continente.

 

Crisis local de la hegemonía liberal

 

El análisis de la realidad que realiza Podemos se puede observar a través de la circulación de documentos políticos y las reflexiones ofrecidas por sus principales referentes en entrevistas públicas, y se centra en la idea de que existe una crisis de representatividad de la hegemonía liberal principalmente cristalizada a partir del 15 de marzo de 2011, en el que el denominado “movimiento de los indignados” salió a la calle en las principales ciudades de España, con epicentro en la Plaza del Sol, y en que es necesario que esa crisis no la resuelva la derecha, sino una alternativa.

El 15M podría ser comparado francamente con el 19 y 20 de diciembre de 2001 de nuestro país, ya que se trata de la visibilización pública de la falta de representatividad, de ruptura de legitimidad o de crisis de la hegemonía hasta entonces reinante en el sistema político nacional. “El movimiento 15M contribuyó a articular una parte de las insatisfacciones que hasta ese momento estaban huérfanas o se vivían de forma aislada y despolitizada. Contribuyó así decisivamente a introducir en el sentido común de la época elementos impugnatorios del orden existente y que señalaban a las élites como responsables, agrupándolas simbólicamente”, afirma un pasaje de los principios políticos de la organización.

La crisis de representatividad que supone la imposibilidad de alguno de los dos partidos tradicionales de sintetizar las esperanzas o la idea de avance de la sociedad española está posibilitando que un nuevo espacio nacional se pose sobre la situación para intentar capitalizarla, buscando resolverla para el lado de las mayorías después de tantos años de ajustes, de ejecución de viviendas, de incremento del desempleo y de desesperanza.

Pero no son pocos los escollos que la esperanza española deberá sortear antes de transformarse en gobierno. En primer lugar, porque faltan algunos meses para las elecciones de noviembre de este año y tanto el PP como el PSOE harán lo imposible por recuperar la legitimidad perdida. En segundo lugar, porque Podemos deberá aprender a dar respuesta contundente a las acusaciones que desde los medios de información se realizan cotidianamente contra ellos, pero sin perder frescura enlodados en discusiones de partidos tradicionales que a la sociedad muy poco interesan.

Una vez abocada a la tarea política electoral, la nueva formación deberá hacer esfuerzos enormes para no permitir que la transformen discursivamente en parte de lo viejo, a la vez que avanza en la organización interna de la fuerza, elabora equipos y propuestas de gobierno y resuelve autocríticas constructivas que surjan de las primeras contiendas electorales, como lo fue la de Andalucía del pasado 22 de marzo, en las que Podemos obtuvo el 26% de los votos, muchos para una formación que apenas cuenta con un aniversario, pero insuficientes para las expectativas que viene generando.

“Las elecciones municipales llegan pronto para Podemos. Estamos estructurándonos y articulándonos en no pocos territorios, creciendo y organizándonos mejor… pero haremos los esfuerzos necesarios para estar a la altura de las expectativas que generamos en el pueblo español”, aseguran. Y es de vital importancia para nosotros que así sea, para que en un ejercicio dialéctico entre grupos políticos que intentan brindar alternativas al capitalismo feroz y a la hegemonía liberal, a los que nos toque aprender algunas cosas del proceso de Podemos en España y Syriza en Grecia sea esta vez a nosotros.