Casualidad o no, la contundente frase “la patria es el otro” volvió a hacerse presente a tan sólo horas del segundo aniversario de la trágica inundación de La Plata, conmocionante hecho que, justamente, fue el que motivó a la Presidenta a lanzar esas palabras.

Aquella vez, “la patria es el otro” fue la síntesis que eligió Cristina Kirchner para expresar una solidaridad extrema que podía verse en el edificio de nuestra Facultad, donde llegaban y se iban toneladas de donaciones. Esta vez fue todo lo contrario: un paro de los asalariados más acomodados que perjudicó a los más vulnerables.

Antes, la mandataria había reclamado “solidaridad para con los que no se pudieron subir a la escalera de la inclusión”, y se había quejado “de los que hacen un paro porque tienen que dar un poquito de su sueldo para otros compañeros”.

“Hubo gente que en estos años subió escalón por escalón en su capacidad laboral, salarial y de consumo, pero todavía hay muchos que piden subirse, y por eso debemos ser solidarios con ellos”, agregó. “Me duele –dijo– que quienes tienen un trabajo bien remunerado se olvidan de los que todavía están afuera”.

Sin hablar de cifras o porcentajes de acatamientos, la jefa de Estado dijo que la medida de fuerza no tuvo que ver con “reivindicaciones obreras”, sino que se trató de una “oposición” a un proyecto político.

En un acto donde el nombre de Evita fue mencionado varias veces –se prometió un monumento en la entrada a la ciudad que lleva su nombre–, la Presidenta citó a la “abanderada de los humildes” para profundizar sus cuestionamientos a la falta de transporte de este martes.

“Me da más miedo el frío de los corazones de los compañeros que se olvidan de dónde vinieron que el frío de los corazones de los oligarcas”, dijo, y rescató así uno de los valores históricos de la tradición peronista.

“Me duele mucho más cuando los que vienen del palo y lograron ‘pelechar’ un poco, lograron un trabajo más remunerado, se olvidan de los que están afuera del trabajo o todavía no ganan lo suficiente”, insistió.

“Siento mucha vergüenza de que un 10% no deje ir a trabajar al otro 90%. Siento vergüenza de que ocurran estas cosas en la Argentina.”

 

Pedido de denuncia por discriminación

 

Durante su discurso, Cristina Kirchner llamó a las entidades que representan a la comunidad judía en Argentina a hacer una “denuncia por discriminación” por los dichos del sindicalista Luis Barrionuevo sobre Axel Kicillof.

Es porque el dirigente gastronómico llamó “rusito” al ministro de Economía. “Parece mentira que, después de las cosas que nos han pasado a los argentinos, exista esa discriminación”, reflexionó; y dijo que “estaba esperando” un pronunciamiento al respecto.

Cuando el paro llevaba unas horas, Barrionuevo se mostró entusiasmado al ver que cientos de miles de personas no podían llegar a sus trabajos y se sinceró: “El rusito Kicillof no tiene respuesta”.

 

Cloacas, obras y los anuncios

 

Con algunos ejemplos, Cristina Kirchner volvió a recordar qué se hace desde el gobierno con una parte de lo que recauda en concepto de impuestos, retenciones y otros gravámenes. En ese camino, detalló que la gestión kirchnerista logró un aumento del “231 por ciento” de cloacas en Tigre, de “1.900 por ciento” en Hurlingham, y del “136 por ciento” en Almirante Brown; todos distritos de intendentes del Frente Renovador massista

Antes de concluir con su discurso, Cristina Kirchner anunció la cesión de dieciocho hectáreas de tierras fiscales para la construcción de viviendas del plan Pro.Cre.Ar, para la construcción de la sede de la Policía Local y un parque público en la entrada a Ciudad Evita. Inauguró, además, una red de agua potable y cloacas.

La jornada sirvió también para dejar abierto el Microestadio Municipal “Juan Domingo Perón”, predio ubicado en la localidad de González Catán, destinado a eventos culturales y deportivos.