El medio dirigido por Héctor Magnetto había publicado información que adjudicaba a Máximo Kirchner y Nilda Garré una cuenta en el Banco Felton de Estados Unidos, con 61 millones de dólares, y otra en el Morval Bank de las Islas Caimán, con 19 millones de dólares.

“Este tipo de situaciones es una canallada, cuando no se conoce el dato, cuando no se trabaja en serio, cuando no se chequea fehacientemente”, afirmó el hijo de la Presidenta en comunicación con Víctor Hugo Morales. Además, dijo que se trató de una maniobra para mantener la denuncia que hizo el fiscal Nisman sobre la Cristina Fernández de Kirchner constantemente en las tapas de los diarios.

“A mí nunca nadie me llamó, ni desde Clarín ni desde los medios brasileros, para chequear la información que se publicó. No me llamó nadie”, señaló el hijo de la Presidenta.

Kirchner ironizó sobre el lugar donde supuestamente tendría radicadas sus cuentas: “En Delaware no estoy yo, sino que están declaradas algunas empresas del Grupo Clarín”.

“Por la gravedad del tema, que vincula a Irán, Venezuela y energía nuclear, uno no puede dejar pasar este tipo de situaciones. Especialmente por respeto a las víctimas de los atentados”, expresó.

“El problema es que, cuando un monstruo mediático del tamaño de Clarín dice algo, ya no es lo mismo que la opinión que puede tener un individuo cualquiera o un partido político. Acá se desvirtúa por el propio tamaño que tiene Clarín en la Argentina, por eso debo salir a desmentir”, concluyó .

Máximo Kirchner había manifestado su posición frente a las acusaciones a través de un comunicado contundente dirigido a los medios nacionales, firmado con su nombre.

 

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Río Gallegos, 30 de marzo de 2015.

Más de lo mismo. Eso sí, cada vez más ridículo y absurdo. Pero siempre previsibles

Las publicaciones de la revista Veja (de Brasil) y de Clarín (autóctona), dos monstruos, y no sólo por el tamaño de sus empresas, no sólo son falsas sino que también son ridículas y, lo que es peor, absolutamente previsibles.

Todo lo vertido en esas publicaciones son mentiras planificadas. No hay “errores”. Tampoco “fuentes no chequeadas”. Todo es una mentira cuidadosamente planificada y dirigida, en donde no sólo intervienen grupos mediáticos.

Ellos son parte del dispositivo de operaciones políticas que ahora ya exceden el ámbito nacional. Y las pueden llevar a cabo amparados en los derechos internacionales que protegen al noble oficio del periodista. Allí se esconden una vez producido el daño mediante la reproducción y los títulos catástrofe en donde aseguran que quien escribe posee una o más cuentas en Bancos y ciudades que en mi vida he conocido, pese a lo que “aseguran sus fuentes”.

La indefensión que uno siente ante tamaña fábula urdida por quienes tienen licencia para mentir no hace más que alimentar la voluntad de no dejarse domesticar por empresarios que transforman a periodistas en meros taquígrafos de un guión pensado para dañar e intentar quebrar el ánimo de quienes pensamos diferente, actuamos diferente y, sobre todo, vivimos bajo principios diferentes.

Fui tapa de una revista que aseguraba que yo no era yo. Y lo dejé pasar. Como dejé pasar tantas mentiras. Vi y escuché a una señora decir que lloré delante de un ataúd donde no estaba mi padre.

En aquel acto de Argentinos Juniors aseguré que, a partir de ese día, iban a decir cualquier cosa. No lo dije porque sea vidente. Fue simplemente porque los conozco. Hasta aquel acto era un “avezado jugador de play”. Luego me transformé en otra persona. Su relato dio un giro brusco.

Así fue que un día me encontré acusado de quemar un hipermercado de materiales. Días más tarde, un “periodista estrella” de Clarín, ese que Videla considerara un “joven brillante”, aseguró que los fondos buitre habían encontrado una cuenta en el exterior. Luego vino la denuncia por Hotesur.

Todas estas operaciones berretas pueden tener el nivel de repercusión que tienen sólo por el desmedido tamaño de quien las pronuncia. Le podrán temer los candidatos a presidente, los sindicalistas “más pesados”, que por un exhorto convocaron a un paro nacional. Podrán temerle los jueces y fiscales “independientes”.

Yo no les temo. Usen todos sus canales, medios y periodistas. No tengo ni tuve ninguna cuenta, ni individual ni conjunta con nadie, en el exterior.

No es una actitud heroica ni mucho menos. Es un simple acto de libertad. Destrozan vidas. Aunque no dejo de reconocer mi suerte cuando comparo las atrocidades cometidas contra seres humanos que callaron durante la última dictadura para hacerse de Papel Prensa. Es así, no es que quieren, sino que tienen la chancha, los veinte y en este caso la máquina de fabricar papel.

Podrán decir lo que quieran, mentir, difamar y calumniar. Pero no les van a alcanzar los diarios, ni los canales, ni la colección de periodistas que poseen para apropiarse de la palabra y menos de las ideas. Los cambios producidos son irreversibles, porque la historia es indetenible y no se tapa con papel de diario.

Máximo Carlos Kirchner.

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