Por Pablo Roesler

“La huida del reptil” es el nombre del mural con el que los H.I.J.O.S de desaparecidos cubrieron la fachada del Destacamento de Inteligencia 101 del Ejército de La Plata, el lugar donde durante la dictadura cívico militar, los espías del Área Operacional 113 diagramaron la persecución, tortura y muerte de militantes y organizaron la apropiación de bebés en la capital de la provincia de Buenos Aires. El edificio fue convertido en un sitio de memoria en octubre pasado, luego del juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en La Cacha que juzgó a los represores que operaron desde ese lugar, y desde ayer el color corona una consigna en la fachada: “Transformando el miedo en Memoria, el silencio en Verdad y la impunidad en Justicia”.

“Recuperamos, desde otro lado, el ánimo de los escraches porque ahora sí tenemos justicia”, resumió Ramón Baibiene, integrante de la agrupación que reúne a los hijos de los desaparecidos. “Se nos ocurrió resignificar el lugar, con un cambio de la fachada, con colores, lo que fue el Destacamento 101. Desde este lugar se articuló, entre otras cosas, la sustitución de la identidad de los hijos de los secuestrados en (el centro clandestino de detención) La Cacha; este lugar era la cabeza del área 113 del Ejército”, explicó.

El Destacamento, que dependía del Batallón de Inteligencia 601, funcionaba en una casona de dos plantas ubicada en 55 entre 7 y 8, en pleno centro de La Plata, y desde allí se coordinó durante la dictadura el accionar represivo y los secuestros de las personas que luego eran alojadas en La Cacha. También desde allí se organizó la apropiación de tres bebés nacidos en cautiverio, y se investiga si la apropiación del nieto de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Ignacio Guido Montoya Carlotto, pudo haber ocurrido en ese lugar.

Para pintar el mural los H.I.J.O.S llegaron temprano. La mayoría de la mano de sus hijos, que rápidamente se organizaron como una pequeña brigada muñida de pinceles con los que blanquearon el portón de acceso a la casona. Los adultos armaron los andamios, prepararon la pintura y prendieron el fuego en el cordón para hacer los choris.

“La política de H.I.J.O.S siempre fue de tomar y apropiarse del espacio para resignificarlo. Ese es el sentido de este mural. Después vendrán los tiempos legales, porque nuestra intención es que este sitio se convierta en un espacio cultural de la memoria que se abra a toda la gente”, detalló Ana Laura Mercader, de la Agrupación.

El resultado del mural es alegre: la pintura muestra las escamas de un reptil que huye, al final de cuya cola se produce una explosión de colores. “Desde una metáfora sencilla representamos cómo este lugar se puede transformar desde el color, las formas y la libertad. Todo eso hace que los reptiles se vayan”, explicó Juani Bernasconi, un artista plástico y escenógrafo del Teatro Argentino, autor del boceto que ayer se trasladó al frente del edificio.

La apuesta de H.I.J.O.S Regional La Plata es que el ex Destacamento deje de ser un espacio abandonado y abra sus puertas con un fin totalmente opuesto al que fue concebido por los genocidas. “Queremos que aquí se hable de nuestros viejos, haya una biblioteca, se pasen películas, que sigan sucediendo las cosas que deberían haber sucedido de no existir la dictadura”, resumió Lucía García.