[quote_recuadro]El sistema de justicia de Argentina: segunda entrega[/quote_recuadro]

Por Flavio Rapisardi

Considerado por el diario La Nación como el fiscal de “las causas más candentes”, contexto decidió que en su segunda entrega sobre la deconstrucción del Poder Judicial, la voz del Fiscal Jorge Di Lello se inscribiera en este recorrido de ese poder que aún, pensamos, necesita ser democratizado, pero para eso, antes debemos mapear, conocer sus múltiples voces, articulaciones y las interpelaciones que produce.

En la anterior entrega de contexto, en la entrevista a la Jueza Federal María Roqueta comenzamos a distinguir competencias, desarmar las piezas de ese poder que suele presentarse, en parte, como “familia”. Sostenía la Jueza Roqueta que era necesaria una reforma, así como la “espuria” utilización de las instancias judiciales en su relación con los otros poderes, aunque relativizó el pretendido corporativismo judicial pidiéndonos prender luces para distinguir trigo y paja.

En esta ocasión, el Fiscal Felipe Di Lello, quien tiene expedientes (entre otros) en su despacho de Comodoro Py referidos a Boudou y Shocklender, y que es conocido como un Fiscal “de raza” y “conciliador” según colegas y medios de prensa, nos concedió una entrevista en la que su frase de cabecera “no meo agua bendita” es una metonimia de su estilo franco y frontal de sus respuestas: para el Fiscal, la política es indivisible de la justicia a pesar de los ascépticos “republicaneros”.

En los últimos tiempos el Poder Judicial comenzó a ser discutido por distintas circunstancias ¿Qué opina de este debate?

-En realidad, en la Argentina se está discutiendo el rol de todas las instituciones. Por diversos motivos,  actualización, modelo ideológico,  etc,  pero se discute.

¿Considera que el Poder Judicial es un poder menos “democrático” que otros? Pensándolo desde la noción de “opacidad”

-El primer concepto que hay que desmitificar es el viejo concepto de los tres poderes como algo absolutamente separado. Creo que es mas realista referirse a instituciones autónomas, porque el poder es único y en definitiva no puede haber un conflicto de poderes que no tenga límites en la política del Estado. Es difícil imaginar, por ejemplo a la Corte de Estados Unidos declarando la inconstitucionalidad  de los bombardeos en Irak. Redondeando quiero decir que la separación es de funciones  o en  cuestiones individuales.

En este marco ¿Considera necesarias las reformas? ¿Cuáles? ¿Cree que se están tomando medidas en ese sentido con las distntas reformas propuestas?

-El segundo aspecto por el cual empezó a ser debatido ha sido por la decisión que adoptó en torno a la reforma judicial (sobre todo la reforma del consejo de la magistratura que propuso el gobierno y que fue desahuciada por el propio poder judicial. Pero es lógico que esto sucediera pues, implicaba someter el poder judicial a la sanción de sus miembros por cualquier fallo que desagradara al poder en virtud de la forma en que se integraban y renovaban las autoridades del Consejo de la Magistratura. A ello se agregaron otras reformas complementarias menos importantes pero igualmente molestas.
En suma, el conflicto tiene un aspecto jurídico y otro político en la medida que cualquier modificación afecta las relaciones de poder entre el ejecutivo y el resto de los opositores materializado en la confrontación con el poder judicial.
El debate, en los términos planteados, carece de sentido. La organización judicial debe acompañar el proyecto de país que se decida construir. La organización del poder judicial acompaña el rol que se pretende de esta en el modelo de país.
Yo creo que la imagen verdadera del poder judicial es la que tiene el ciudadano en su experiencia cotidiana: divorcios,  daños, despidos,  homicidios,  etcétera. En ese plano creo que hay que hacer reformas, ellas por simplificar su acceso a la gente.
Creando una justicia de menor cuantía sin necesidad de patrocinio letrado,  ejemplo garantías de objetos. reparaciones domésticas, problemas de vecinos entre otros.
Adoptando el sistema oral con magistrados suficientes para el flujo de causas. El fuero federal de Capital tiene doce jueces y doce fiscales para 15.000 causas promedio al año. Ab initio el sistema nace saturado.
Seleccionar verdaderamente qué delitos son muy importantes para la comunidad y en esos actuar de oficio. En los demás dejarlo a instancia de parte.
Poner prescripciones muy largas para evitar que la defensa maximice la chicana para utilizar como defensa para llegar a la prescripción y no a la verdad. Por último evitar la sobredosis de regulación legal que favorece el pleito o conflicto por sobre la convivencia.
El Poder Judicial debe ser democrático en su concepción ideológica, pero en su organización es vertical porque la función es decidir o arbitrar conflictos desde las normas y no desde las mayorías o minorías. El fiscal debe representar el interés de la gente en un marco de absoluta legalidad.

¿Qué opina de la marcha del 18F?

-Yo no fui a la marcha por varias razones: investigar a una colega, y reclamar verdad y justicia implica descalificar el propio trabajo y tampoco corresponde tener miedo o reclamar más protección. Si uno no domina el miedo a los riesgos, no puede ser fiscal. ¿Qué le queda a la gente común entonces?


Notas de la Primera Entrega: