“Lo vi a Videla en el vestuario y me dio asco. Tenía 20 años y no le di la mano”, afirmó Roberto Mosquera, actual director técnico del club Aurich de Perú, rival de River Plate en el Grupo 6 de la Copa Libertadores.

En diálogo con Télam, en un hotel céntrico de la Ciudad de Buenos Aires, Mosquera recordó aquel 21 de junio cuando Videla ingresó antes del partido al vestuario peruano, en el estadio de Rosario Central, junto al ex secretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinger.

“Cuando un Presidente de la República entra con esa prepotencia en el vestuario, están abusando de ti, porque no puedes hacer nada. Está usando su poder para someterte psicológicamente. Te sentís agredido, abusado”, recordó el técnico de 58 años.

“Si me dejo amedrentar por un militar es porque lo estoy consintiendo. Fueron a amedrentar. A hablar de la historia común entre Argentina y Perú que yo la conozco. Y eso no es permitido. No debió suceder jamás”, enfatizó el ex jugador del seleccionado que dirigió Marcos Calderón en el certamen ecuménico de 1978, y confesó que “nunca me atormentó” ese encuentro.

Argentina y Brasil, que integraban el grupo B de la segunda fase del Mundial, llegaron al último partido de esa instancia con igualdad de puntos. El conjunto ‘verdeamarelo’, que tenía un gol más a favor, superó a Polonia por 3 a 1, y luego, en Rosario, Argentina jugaba con Perú y necesitaba al menos cuatro tantos de diferencia para acceder a la final.

El equipo ‘albiceleste’ ganó por 6-0 con goles de Leopoldo Luque (2), Mario Kempes (2), Alberto Tarantini y René Houseman, y pasó a la final en la que luego venció a Holanda por 3-1 en tiempo suplementario tras igualar 1-1 en los 90 minutos.

“Ese partido no fue normal, en ese partido hubo cosas raras”, afirmó Juan Carlos Oblitas, una de las máximas figuras de aquel equipo y actual director deportivo de la Federación Peruana de Fútbol (FPF).

Mosquera, que no jugó ninguno de los seis encuentros de Perú en el Mundial, recordó: “Sé que había un país cautivo de militares que tomaron el país y que usaron a la selección argentina como un caballito de batalla para esconder los muertos y los oprobios que hicieron”.

“Hicieron un daño tremendo a un país como a Argentina. Lo retrasó muchos años, en democracia, en actividad social, la imagen que tenían para Latinoamérica. Esos mismos son lo que fueron al vestuario como a intimidarnos”, agregó el técnico que esta noche enfrenta a River. Y culminó: “Argentina fue un justo campeón porque practicó un buen fútbol”.