Por Florencia Abelleira

El recinto de la Cámara Alta del Senado provincial estaba adornado con las trece banderas de cada país que integra América Latina. En frente al público estaba Ignacio Ramonet, quien tiempo atrás le había prometido al vicegobernador Gabriel Mariotto dar una conferencia en una Asamblea Patria Grande, una serie de encuentros que organiza el Senado bonaerense donde exponen figuras del ámbito de la política y de la cultura, de los distintos países latinoamericanos con el objetivo de promover la integración, la reflexión y el diálogo regional.

“Le dije a Gabriel que no quiero hablarles de comunicación. Quiero hablarles de geopolítica”, comenzó el escritor, semiólogo y director del diario Le Monde Diplomatique, al destacar que era un día especial porque en ese mismo momento estaban reunidos los países del ALBA e iban a definir una posición con respecto a la Cumbre de las Américas del próximo 10 y 11 de abril en Panamá, para acordar si acuden o no en función de la actitud que Estados Unidos adoptó frente a Venezuela.

“El principal movimiento geopolítico que está ocurriendo a nivel internacional es que Estados Unidos sigue siendo el país hegemónico y sigue determinando las principales dinámicas de la geopolítica internacional. Estados Unidos ha identificado a China como su gran rival estratégico para la segunda mitad del siglo 21”, indicó Ramonet.

El escritor español explicó que según algunos analistas, China es ya la primera potencia económica pero no la primera potencia financiera “y hoy lo que cuentan son las finanzas en el marco de la economía”. Entonces, se preguntó: “¿Qué supone que China sea el gran rival estratégico? Supone un movimiento de fuerzas estadounidenses militares para crear en torno a China una nueva política de conteinment como la que se puso en práctica en los 80 y 90, después de Reagan, en la Unión Soviética”.

Ramonet caracterizó a China como la principal potencia comercial del mundo, la principal fábrica mundial, ya que las dos terceras partes de lo que se fabrica, se fabrica allí. “Esto le da a éste país muchos aliados porque es el socio principal de los países africanos, países que tienen mucho crecimiento”. A su vez, China también es el socio principal de los países de América Latina. “Es una aspiradora de materias primas porque al fabricar tanto y no tener materias primas las necesita”, opinó Ramonet y también explicó que para aislarla, Estados Unidos está firmando el Tratado del Atlántico de Libre Cambio con la Unión Europea y el Acuerdo Comercial de Libre Cambio Transpacífico con algunas potencias latinoamericanas, “para crear un gran mercado que le cierre las puertas comerciales a China”.

En este contexto, Ramonet explicó que mientras en algunos países como Suiza, Finlandia o Noruega triunfa la derecha, han surgido fuerzas de nuevo tipo muy inspiradas en los procesos progresistas latinoamericanos que consiguieron detener al neoliberalismo y a su destrucción social, como Syriza, en Grecia “que podría llamarse kirchnerista o latinoamericano”.

Por otra parte, el semiólogo se preguntó: “¿Qué hacer con una América Latina que mientras los Estados Unidos estaban ocupados en los conflictos de Oriente próximo han podido hacer lo que no se les permitía? Vimos cómo se extendieron estas experiencias progresistas y cómo esto era imposible de detener porque había en las sociedades latinoamericanas que habían padecido la brutalidad de las dictaduras militares y que habían padecido la brutalidad social de las políticas neoliberales, un inmenso deseo de justicia, un inmenso deseo de reconocimiento y dignidad social”.

“Desde que Chávez fue elegido en el 98 hasta hoy, ningún líder, ningún programa progresista de transformación social ha perdido una elección. Sólo han habido victorias. Y va a seguir habiendo victorias”, declaró Ramonet y concluyó su conferencia: “Por eso, pienso que cuando tenemos este esquema que he tratado de dibujar aquí muy rápidamente, se ve de qué manera la inserción de la experiencia argentina en el contexto de la Patria Grande es tan indispensable. No se puede permitir que este conjunto, hoy más integrado que nunca gracias a la UNASUR, al ALBA, gracias a esos visionarios que han sido Néstor Kirchner y Hugo Chávez, pueda debilitarse.