“Crónicas de vida. Entre risas y lágrimas un solo homenaje”. Con ese título, la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner relató el encuentro con los familiares de víctimas del atentado a la Embajada de Israel de 1992, que mantuvo el lunes en la Casa Rosada, al cumplirse el 23 aniversario del ataque terrorista. “Para mí, había un solo homenaje: el día 17 marzo y junto a ellos, las víctimas y los familiares…”, escribió Cristina en su relato.

La presidenta publicó la carta en su página web www.cfkargentina.com y en las redes sociales, en la que contó el encuentro en el que “los doctores Rita Jana e Ignacio Irurzun” le comentaron que “el Estado de Israel jamás se presentó como querellante en la causa de la Embajada”. Y reflexionó: “Te digo que, a esta altura, pocas cosas me sorprenden. Esta es una”.

“Les conté que había recibido una invitación por parte de la Embajadora de Israel en nuestro país para asistir al acto del día 19 de marzo, ya que debieron postergar el homenaje por las elecciones en Israel, en donde también me ofrecía, de considerarlo oportuno, hacer uso de la palabra”, escribió Cristina. Y completó: “Me disculpé a través de la Secretaría General de la Presidencia y les dije, a quienes ayer me acompañaban, que en verdad, para mí, había un solo homenaje: el día 17 marzo y junto a ellos, las víctimas y los familiares…Gracias por las flores y, sobre todo, por el afecto y la consideración”.

La Presidenta destacó que el encuentro se realizó en su despacho de la Casa Rosada, a las 18.30, y que al abrir la puerta se topó con mujeres, hombres, jóvenes, nenas “y un inmenso ramo de flores que me entrega Carlos Susevich, padre de Liliana Graciela, a quien le arrancaron la vida un 17 de marzo de 1992. Trabajaba como administrativa en la Embajada de Israel. Tenía 3 hijos. Su padre Carlos, que hoy cumple 91 años, se hizo cargo de sus nietos”.

“Aún resuena en mis oídos su voz grave, ronca, fuerte, en otros 17 de marzo sobre la calle Arroyo, donde estaba su hija”, contó la Presidenta y añadió: “Lo acompañan Mónica Hernández, la señora rubia que está a mi lado en la foto, hija de Mausi Meyers Frers, quien murió en la Residencia Hogar para personas mayores situada frente a la embajada”.

También contó que “estuvo el arquitecto Gabriel Pitchón, sobreviviente que estaba a cargo de la Dirección de Obra que se estaba llevando a cabo en ese momento en la embajada”. Y agregó que “todavía recuerda que lo tenían internado y esposado a la cama porque, al ser el arquitecto de la obra, era un potencial sospechoso”.

“Te corre frío por la espalda. Él lo cuenta con una sonrisa. A mí me dan ganas de patear sillas u otras cosas”, completó la Presidenta.

En su relato, la presidenta dedicó un párrafo a cada uno de los familiares: Nelly Durán, viuda de Miguel Angel Lancieri, con su nieta Luna de 11 años; Leandro Rodríguez, de 24 años y nieto de Francisco Mandaradoni, que trabajaba en la obra de la Embajada; y los sobrevivientes Lea Kovensky y Alberto Romano. “También estuvo Larry Levi, asistente personal, desde hace 17 años, de Carlos Susevich. Lo acompañó su hija Paloma de 11 años”, culminó.