La Presidenta de Brasil, Dilma Rouseff
La Presidenta de Brasil, Dilma Rouseff, respondió a las movilizaciones del domingo.

Por Maximiliano Ceci

“Yo soy la presidenta de todos los brasileños. Tenemos que oír y dialogar, pero también mantenernos firmes en lo que consideramos que es esencial, como la lucha contra la corrupción y el ajuste fiscal”, dijo ayer la Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, en respuesta a los aproximadamente 1.700.000 manifestantes que coparon las calles de la ciudad sureña de San Pablo.

A tres meses de renovado su segundo mandato, Dilma recordó que hace solo tres décadas que el pueblo brasilero ha recuperado su libertad, y se mostró conforme con que los ciudadanos puedan salir a las calles sin sufrir las represalias que vivió ella por protestar contra la última dictadura militar en Brasil. “La democracia, debe respetar las urnas, las calles y escuchar atentamente todas las voces. Escuchar es la palabra, el diálogo es la acción”, agregó Rousseff.

Leonardo Boff, uno de los fundadores de la Teología de la Liberación, expresó que en Brasil hay una “rabia generalizada contra el Partido de los Trabajadores (PT)”, pero aclaró que está “más bien inducida por los medios de comunicación”. En ese camino, destacó que “no es odio contra el PT, es odio contra los 40 millones (de pobres) que fueron incluidos y que ocupan los espacios que eran reservados a las clases pudientes”.

La manifestación que el domingo 15 copó las calles paulistas fue organizada principalmente por los grupos Vemprarua, Movimiento Brasil Libre y Revoltados Online , grupos que niegan recibir dinero de empresas o partidos políticos para financiarse.

“Esta discusión no lleva a ninguna parte. La corrupción no nació en este país hoy en día, y no perdona a nadie, ni al sector privado. Tenemos que tratarla con vigilancia, a través de la legislación y las instituciones fuertes para prevenir que ocurra. No vamos a encontrar un determinado sector está por encima de la sospecha”, sostuvo Rousseff.

Otro grupo más radical, pide por la destitución de la presidenta y la intervención militar. “Es una paradoja que esta manifestación se produzca justo cuando se cumplen 30 años del retorno de la democracia en Brasil. Es una paradoja muy grande que miles de personas en las calles, en esta fecha de aniversario, pidan la destitución de la Presidenta”, opinó el periodista internacional Pedro Bieger.

Según Michael Mohallem, profesor de Derecho de la Fundación Getulio Vargas, no hay elementos que permitan llevar adelante un juicio político. “Es un reclamo de la calle. No están dadas las condiciones jurídicas ni políticas para hacer un impeachment”.