A días de un nuevo 24 de Marzo, el sobreseimiento de Vicente Massot, dueño del diario La Nueva Provincia de Bahía Blanca acusado por la desaparición de dos empleados de la empresa y de justificar y avalar el plan criminal del régimen con su multimedios, marcó el camino judicial de impunidad para los cómplices civiles de la dictadura cívico militar. El fallo del juez subrogante Caudio Pontet, lejos de analizar la prueba que lo incriminaba, esgrimió una defensa del acusado, y lo dejó a un paso de lograr su impunidad. “En su resolución el juez Pontet hace lo que se tenía que hacer y para lo que fue designado defender a Massot”, explica el coordinador de la Unidad Fiscal que interviene en procesos por crímenes de lesa humanidad en Bahía Blanca, Miguel Palazzani.

Con duras críticas al juez, Palazzani y su par José Nebia apelaron esa resolución el viernes ante la Cámara Federal de Bahia Blanca, que deberá resolver si revoca el fallo y procesa a Massot. Pero también recusaron a Pontet, designado como subrogante ad hoc por sorteo de una lista de abogados y que aparece como un representante de la corporación judicial bahiense en una maniobra que, para la Unidad Fiscal, busca “impedir el avance del proceso de verdad y justicia como tal”.

En una entrevista con Contexto, Palazzani explicó esa maniobra y advirtió que no solo busca interrumpir las investigaciones sobre las complicidades civiles con la dictadura, sino que va más allá e incluso desliza una defensa a las fuerzas armadas genocidas.

-¿Cómo se llega a esta instancia en que Massot queda a un paso de sortear la Justicia?

-Es un camino que venimos alertando hace unos meses. Comenzó con una maniobra dentro del juzgado federal que sembró sospechas sobre el accionar de los fiscales y el juez en la causa Massot e inmediatamente eso genera el pedido de recusación del juez Álvaro Coleffi en la causa por parte de la defensa (del dueño de LNP). Eso ocurrió en diciembre, el día posterior a que nosotros presentáramos el trabajo final con el análisis de toda la prueba y una semana después el juez de la causa fue recusado. En ese camino comenzaron actuaciones paralelas a raíz de esa situación y a la vez la Cámara Federal de Bahía Blanca sorteó un nuevo juez ad hoc de una lista de abogados de la matrícula que hace la misma Cámara, y salió sorteado Pontet, que es quien termina resolviendo esta semana.

-Este nuevo juez es el que ustedes lo recusaron…

El fiscal Miguel palazzani
El fiscal Miguel Palazzani

-No solamente lo recusamos, porque nos parecía que no aseguraba la imparcialidad, y además cuestionamos su designación porque no respetaba la ley de subrogancias. Hicimos un doble cuestionamiento que todavía está en trámite, y en medio del cuestionamiento a su designación y su recusación, el juez, adelantándose y a las apuradas, resuelve la situación en el sentido que veníamos alertando: dictando la falta de mérito, como se tenía que concretar. Es decir, no nos asombra porque lo veníamos alertando: esto era parte de la maniobra que incluye, el absurdo de que se apuró a resolver el tema antes de que se resuelva su consolidación o no como juez de la causa, antes de que se expida el Concejo de la Magistratura, que ante la flagrancia de la irregularidad de su designación como juez, no creemos que lo deje en la causa. Esto va a generar un escándalo judicial porque quedará en evidencia que se apuró.

-¿Cuál fue el objetivo?

-Lo que buscó el juez Pontet es generar esta política de “hechos consumados” que esperamos que el Concejo de la Magistratura resuelva nulificar su designación y todos los actos que haya tomado en la causa luego de su designación. Pontet en su resolución hace lo que tiene que hacer y para lo que fue designado, que es defender a Massot. La defensa (del dueño de LNP) no presentó un solo escrito y la resolución de Pontet hace las veces de alegato defensivo. Va por los siguientes ejes: dice que lo que hizo LNP fue el ejercicio de la libertad de expresión, pero da paso más y sitúa al diario como víctima de la dictadura, dice que era víctima de la “acción psicológica” de los servicios de inteligencia de la dictadura, cuando en realidad era parte integrante y esencial, porque era el único medio monopólico de la región, con diario, radio y televisión, y que hemos mostrado largamente su intimidad y su pertenencia al plan criminal y a la fuerza. Aún así dice que era una víctima más.

-El viernes apelaron la falta de mérito y criticaron duramente el fallo del juez. En la presentación criticaron la “arbitraria y descontextualizada valoración” de la prueba realizada por el juez ¿A qué refieren?

-Nosotros pusimos en el tapete varias cosas, pero respecto del asesinato de los obreros gráficos (NDR: Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola), no solamente incorporamos testimonios de familiares, otros trabajadores de La Nueva Provincia, un ex auditor del ejército cuya declaración fue indubitable y dijo que había presenciado una reunión entre Aspitarte y Diana Julio (NDR: Madre de Massot y ex directora de LNP), en el que la mujer dijo que a los trabajadores “hay que chuparlos por izquierda”. En definitiva, respecto de los obreros gráficos, demostramos que indubitablemente, no pudo ser otro, en su carácter de instigador, encubridor o partícipe necesario, que la familia Massot. De esto el juez no se hace cargo. En su resolución, el juez cita un muy buen trabajo de la historiadora Ana Belén Zapata Muria, que a las 24 horas salió a desmentirlo diciendo que el Pontet había falseado y manipulado su tesis. Estamos en ese nivel de absurdo. Y como es un abogado de la matrícula ni siquiera está expuesto a que le hagamos una denuncia en el concejo de la Magistratura. No pone en riesgo nada porque no es juez y para la corporación bahiense es ideal porque lo ponen como mascarón de proa y resguardan a otros que podrían ser denunciados en la magistratura.

-Esta causa no sólo abarca el doble crimen de dos trabajadores de LNP, sino que pone sobre el tapete el rol de la prensa en el genocidio. ¿Considera que el caso es clave para desenmascarar el rol de los medios en la dictadura?

-Es un caso paradigmático y emblemático, por lo desembozado y lo brutal, y nos permitiría comprender el plan criminal que necesariamente requiere de una labor previa, en el ínterin de la concreción material del exterminio, y una labor posterior justificatoria, para el que, como decían las fuerzas armadas, son necesarios medios de difusión propios que generen sentido y oculten, justifiquen, direccionen y manipulen la opinión pública. Todo eso era necesario a los efectos de poder descerrajar semejante plan criminal sobre una sociedad, que en el caso de Bahía Blanca era una ciudad chica, de 200 mil habitantes. No se podría haber cometido este delito en la profundidad y con la comodidad que se cometió, sin LNP. A nivel de la doctrina internacional y de lo teórico, alcanza para imputar este tipo de delito porque el accionar criminal tiene diferentes participaciones y no necesariamente hay que portar la picana o la ametralladora.

-¿Qué es lo que está probado sobre la responsabilidad de Massot?

-Probamos que Massot tenía poder de decisión en el grupo de La Nueva Provincia desde 1973 en adelante. Tuvo participación en su rol de dueño, porque es accionista e hijo de la directora, editorialista, corresponsal, representante en el exterior y en el interior. Nosotros aclaramos que no lideraba el grupo, porque lo hacía su madre, pero quedó claro que el desarrollo del grupo necesitaba de los tres (madre e hijos).

-¿El fallo de Pontet puede considerarse un paso atrás en la persecución de justicia para la actuación de los civiles en la dictadura?

-Es más duro que eso. Tengo elementos para suponer que no lo escribió él. Pero además, más que fallo, es un alegato defensivo, no sólo de Massot y de los cómplices civiles, sino que también desliza que su postura obedece más a la teoría de los dos demonios o la teoría de que (el genocidio) fue una guerra, con lo que no solamente estaría exculpando a los civiles sino también a los militares. Habla de guerra psiciológica, cuando en realidad lo que ocurrió fue que hubo acción psicológica de un sector sobre otro, y eso no es una guerra. El juez se mete en ese en ese discurso que significa, no sólo un paso atrás para investigar a los cómplices civiles, a quienes defiende, sino que desde su discurso estaría exculpando a los militares.

 

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El rol de La Nueva Provincia

vicente massotLa Nueva Provincia fue parte del entramado criminal de la dictadura”. Así definió el fiscal Miguel Palazzani, el rol que el multimedios de la familia Massot desarrolló entre los funestos años de 1976 y 1983, cuando se perpetró el genocidio en Argentina.

El fiscal detalló que LNP desempeñó un rol concreto dentro del plan criminal de la dictadura cívico militar, “haciendo aportes esenciales para el cumplimiento de ese plan, en el carácter de único medio televisivo, grafico y radial, manejando hegemónicamente la comunicación en Bahía Blanca y la región”.

“Como medio hegemónico, se constituyó en indispensable para el plan criminal descerrajado sobre la población bahiense y de la región. Si tuviera que resumirlo, diría que LNP fue parte fundamental en el entramado criminal genocida en Bahía Blanca”.

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Las editoriales de LNP: un llamado al exterminio

En la presentación de la prueba que recopiló la Unidad Fiscal de Bahía Blanca (que los fiscales decidieron hacer público y puede leerse en la página de la Procuración General de la Nación www.fiscales.gov.ar), Nebia y Palazzani incluyeron un análisis de los editoriales de 10 años de La Nueva Provincia, en los que llama a “aniquilar” a la subversión.

“Nosotros demostramos el discurso del odio citando los párrafos, y a lo largo de casi mil páginas hicimos un análisis del discurso de LNP: pide fusilamientos para (el empresario fallecido dueño de Papel Prensa, David) Graiver y (el dueño del diario La Opinión, Jacobo) Tmerman; pide el exterminio del subversivo, y esto es muy interesante porque el subversivo para la nueva provincia era no solo el guerrillero”, explicó Palazzani.

“En las editoriales ese pedido de exterminio el diario lo hacía a razón de 26 veces por mes entre los años 1976 y 1977, y el subversivo que pide exterminar es el estudiante y el profesor universitario, el obrero con actividad gremial, es el actor que tiene o lee literatura que no correspondía o de izquierda…”, explicó. Y subrayó: “El subversivo para La Nueva Provincia era todo aquel que no respondiera al ser nacional que las fuerzas armadas pregonaban y manda a aniquilarlos, con esa palabra, o usando metáforas, como ‘cortar de raíz’, ‘limpiar los claustros’, etc. Todo esto está demostrado detalladamente, pero el juez (que sobreseyó a Massot) no encontró elementos de odio en los editoriales”.

Los requerimientos fiscales:

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